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Hechizos de Brujas. ¿Mito o verdad?

Hechicera

Hechizo es una palabra que tiene muchos sinónimos como: encantamiento, embrujo, maleficio, fascinación, sortilegio, seducción, además de muchos significados. Proveniente de un término germánico que se refiere a diálogo, relación, conversación, cuentos, cotilleos, sermones u otros significados como leer pausadamente, letra por letra. También proviene de una derivación del evangelio que equivale a “buen cuento”.

Los hechizos son el principio del encantamiento de los sentidos, del poder mágico.

Por otro lado, la pronunciación de las palabras de poder o mágicas de algunos encantamientos, van dirigidas a conseguir algo concreto, aunque no siempre tienen una intención.

En la ficción se suelen usar frases sin sentidos, con unas connotaciones fantásticas o lenguaje divino representados en las escenas, en algunos casos por personajes que activan sus poderes con palabras mágicas como por ejemplo “Abracadabra”.

En este ejemplo, la palabra Abracadabra usada por diferentes personajes de la historia brujas/os o magos, es una forma de encantamiento que es utilizada como instrumento de truco de magia, aunque antiguamente esta palabra se le dotaba de poderes sanadores cuando se inscribía en los amuletos.

Breve Historia de la Hechicería

Sortilegio

La práctica de la hechicería data de la Edad Antigua, es decir, antes de la Edad Media. Esta expresión de hechizos o sortilegios, han sido la herencia de muchísimos siglos atrás. A las brujas se les temía porque se les achacaba todo tipo de males sintomáticos de una persona: dolores de estómago, enamoramiento, incluso “mala racha” en la economía. Sin duda, los embrujos causaban estragos.

Según las creencias, las brujas o brujos (en su mayoría eran mujeres) llegaban hasta sus víctimas por medio de objetos, simulando la figura de la persona en cuestión, con muñecos de cera, de trapo, o incluso por medio de objetos personales como un trozo de su ropa, pelos, uñas.

Cocinar en agua la camisa podría matar a la víctima en el acto, y otros actos como, por ejemplo, la esposa bañarse en miel y revolverse alegremente sobre granos, era un método que se usaba para acabar con la vida del marido.

Estos maleficios son característicos de la edad media concretamente en el siglo XIV y XV.

El libro “Martillo de las brujas”, menciona que existen tres formas que usaban las brujas y los demonios:

  • el primer método era provocar el tedio por los obstáculos cotidiano,  situación que favorece las consultas a las brujas para que éstas se encargaran de dar los remedios a tanto infortunio.
  • el segundo método es la incitación a la depresión y la pobreza.
  • el tercer método lo invertían en las chicas liberales y libidinosas.
libro de magia

A las brujas se les ha otorgado capacidades de hechizos, tales como volar en una escoba o realizar amarres de amor. Muchos autores sostienen que esta creencia se sostenía, posiblemente, por el efecto psicotrópico de algunas de las sustancias que usaban en los brebajes, y que generaban alucinaciones y sensación de vuelo; enamorar a un hombre o retener al marido para que no se marche, entre otras, eran los rituales más populares entre sus ritos.

 Además, en el imaginario colectivo, se asociaba a la bruja con la imagen de una anciana con una verruga posada en una nariz larga aguileña. Usualmente, el mecanismo de protección para muchas persona cuando se daba un nacimiento de un bebé, era sacar del lugar a cualquier anciana, por las dudas, evitando de esta manera que el bebé pudiera sufrir un “mal de ojo” (dolencia provocada por un maleficio transmitido a través de la mirada de la bruja) u otros hechizos.

Hay que destacar que en la Edad Media  existía una gran pobreza, y muchas mujeres encontraban su sustento con esta práctica. De muchas formas se organizaban las mujeres de antaño para poder hacer sus conjuros en los aquelarres. Algunas con mucha experticia y talento, se dedicaban a los hechizos del amor.

Hechiceras o mujeres adelantadas a a su época

Rituales

La naturaleza,  gran aliada de las brujas, les ha servido para realizar los conjuros, usar las plantas como medicina para posteriormente, ser usadas en la sanación, por ejemplo, con hombres que sufrían de impotencia sexual, además de todo tipo de enfermedades.

Asimismo, estas prácticas de la hechicería eran usadas también para intentar provocar desequilibrios en los hombres, centrándose en amores obsesivos y desorganizados, sentimientos de repudio, odio, traición y ruina.

La impotencia sexual en los hombres, en esta era medieval, no se le hallaba causa médica con lo cual, la explicación a la que apelaban y la más plausible en ese momento, era causa de magia negra provocada por algún hechizo de bruja. A su vez y basados en esta premisa, los hombres consultaban a las brujas curanderas para que encontraran un remedio a su problema de virilidad.

En efecto, las mujeres se hicieron su negocio con la hechicería como medio de sustento, en muchos casos. El contexto histórico, las empujaba a vivir de este oficio dado la situación de marginalidad y pobreza que sufrían las mujeres de entonces.

Muchas de estas “hechiceras” eran parteras que ayudaban a dar a luz a otras mujeres pobres, haciendo uso de sus conocimientos medicinales y su buena acción, aunque en ocasiones también ayudaban a abortar, hecho que no les ayudaba a mejorar su reputación.

Los hechizos en otras culturas

Vudú

Actualmente, en el mundo existen muchas culturas con creencias basadas en la superstición como en el caso del Continente Africano, sin generalizar, existen costumbres que utilizan la hechicería como medio para obtener un beneficio.

El vudú, por mencionar alguna de estas prácticas, es una de las religiones más antiguas del mundo, y que a día de hoy, se sigue practicando en muchas culturas tanto en regiones de África , Centroamérica y parte de Sudamérica. A partir de esta religión originaria de África y que se desplazó hacia otros continentes, salieron vertientes como la santería de Cuba o la religión Vudú de Haití, la segunda más practicada de este país, después del Cristianismo.

El símbolo por excelencia con el que más se relaciona al Vudú, es el famoso muñeco donde se clavan agujas, que se supone, que esta dotado de un espíritu y se le tortura pinchando con alfileres para que la persona, a la que va dirigida el hechizo, sienta el dolor.

Los Hechizos en la actualidad

poción de amor

En pleno siglo XXI se puede decir que la “brujería” no ha muerto, es más, sigue en auge y goza de gran popularidad. Desde personas prestigiosas y famosas hasta el “vecino del barrio”, acuden a consultas de profesionales de la astronomía y del esoterismos, santeras/os, brujas o médiums, que se han convertido en orientadores que brindan herramientas y consejos.

Las personas buscan instrumentos eficaces que les ayude a encontrar el amor, descubrir las oportunidades laborales, visualizar el futuro, mantener una vida sana, curar una enfermedad o conquistar a alguien.

Las creencias sobre la hechicería, aún siguen vigentes. Actualmente, existe una mejor apertura mental de la población hacia esta práctica y esto implica mayor aceptación y menos estigma social.